domingo, 29 de enero de 2012
Y dí.
Hoy me he vestido como una princesa, y es eso lo que me gusta de vestirme, porque, tengo la oportunidad de escoger mi apariencia, y jugar con mi superficialidad.
Y no me vengan con vainas de "frivolidades" porque hasta los intelectuales se peinan la barba y se arreglan como desaliñados...
Se peinan tipo despeinado y hacen gestos con las manos como para hacerte sentir inferior.
De princesa con mi bluejean tubo azul claro, mis botas militares de maravilla (las he buscado desde los 11 años más o menos) mi franela favorita azul viejo con una ilustración antigua (vintage) de Peter Pan desgastado (muy a los 50´) y un chaleco que le regaló mi bisabuela materna a mi tía, de terciopelo y dibujos de flores.
El pelo en media cola, los labios marrón oscuro y grisáceo. Adoro esa pintura, porque es un color hermosísimo. Y lo veo como un color Naturaleza Muerta, un color fangoso, cadavérico.
Mi cartera cruzada de cuero verde.
Mi perfume olor a madera.
Soy un hada pequeñines.
Saben que estos días he determinado una sansación que tengo desde hace mucho, y es que he crecido. Físicamente hablando. Mi cara se ha estilizado, mi cabello ha crecido, estoy más buena, me siento más bonita.
Me siento mucho más bonita que la que se acuesta con mi cantante favorito, y más bonita que las decrépitas y bien pagadas de la tele.
Amo mi piel blanca bronceada y luego desteñida.
Mis cejas gruesas y con forma, mis ojos grandes y brillosos, mis labios, mis dientes maravillosos y fuertes, mis orejitas, mis manos, mis pies. Mis piernas, mi ombligo.
Y, me sabe a mierda lo que vayan a poner, pero yo... yo me he vuelto a sentir querida, valorada y trascendente.
Y además me amo.
Y escuchar canciones maricongas como el disco "Lo mejor de Bosé", de Miguel Bosé. tender la cama y fregar los platos mientras bailas todas las canciones y disfrutas de ser un Amante Bandido.
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